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Mundo loco

Ellos fueron los primeros asesinos seriales de la historia

Foto: Especial

Sin duda, los asesinos seriales suelen tener un gran impacto en las películas o historias de terror y suspenso, en ocasiones son tan predecibles que no causan ningún escalofrío en las personas. Pero nuestros antepasados, no conocían este tipo de historias y hoy conocerán a los primeros asesinos de la historia.

El primer asesino de la historia nació en 1405 y era conocido como Gilles de Rais, algunos lo llaman como el amigo necrófilo de Juana de Arco o el primer pedófilo de la historia; este personaje  pertenecía a la nobleza y luchó en la guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco. Tras esta pequeña actuación, logró amasar una gran fortuna y establecerse como uno de los más queridos nobles de Francia.

Gilles de Rais

Foto: Especial

Sin embargo, tras la muerte de su abuelo en 1432, Gilles decidió hacer y deshacer su fortuna. Su fama fue tal que logró ser nombrado canónigo de Saint-Hillaire-de-Poiters, donde participaban más de cincuenta eclesiásticos y 200 soldados y todos se encontraban en la capilla de los Saints-Innocents, en Machecoul, Francia.

Aunque tenía dinero, este era despilfarrado en grandes fiestas para lograr prestigio entre los nobles, asimismo montaba obras de teatro en su mansión, gastando gran parte de su fortuna en esto; vendió parte de sus propiedades en cantidades absurdas y al ver que se encontraba en la ruina decidió buscar un camino fácil.

Debido a su fortuna pérdida, recurrió al esoterismo, en busca de fabricar oro y de inmediato su círculo social cambió a nigromantes (personas que ven el futuro, a través de los muertos) y alquimistas. Uno de ellos fue Francesco Prelati, quien lo convenció de practicar magia negra.

Gilles le tenía tanto miedo al diablo, que el hechicero lograba convencerlo de todo con el único fin de lograr hacer crecer su fortuna, sin embargo, nunca conoció los hechizos que Prelati realizaba, ya que los hacía en un cuarto a solas.

Fue convencido de matar a niños, para recuperar su fortuna y gracias a sus sirvientes (Henriet y Poitou) logró sus cometidos, ya que ellos acudían a las aldeas cercanas en busca de niños y adolescentes, les decían  a los padres de estas víctimas que, sus hijos serían parte de la mansión y de los sirvientes de Gilles, e incluso este fue en muchas ocasiones a las casas de los aldeanos a convencerlos de un prometedor futuro.

Los padres de estos niños y adolescentes comenzaron a preocuparse al no recibir más noticias de sus hijos. Se dice que luego de raptarlos los torturaban, humillaban, asesinaban y violaban hasta la muerte, tras esto, Gilles aparecía en las calles de las aldeas aparentemente arrepentido y prometiendo no volver a hacer estos actos, que más tarde eran olvidados.

Utilizó varios lugares para cometer estos atroces actos que alertaron a las autoridades, ya que podían ser niños que venían de una humilde familia, hasta niños que pedían limosna para sobrevivir y terminaban muertos.

“Una vez muertos, besaba a los niños; solía tomar las cabezas y las estremecidas más hermosas, las levantaba para admirarlas y lloraba lamentándose de lo sucedido”.

Gilles asesinó durante 8 años, donde se dijo que este cortaba las cabezas de los niños abusados y posteriormente calificaban a los rostros más hermosos.

En 1440, el asesino de estos niños se entregó junto con sus brujos y fue llevado a juicio durante seis días, donde confesó haber violado y matado a niños entre 7 y 20 años, incluso haber escrito un libro con hechizos y haber bebido la sangre de estos inocentes, en total se contaron a 200 víctimas, sin embargo, se dice que hubo más y fue condenado por asesinato, sodomía y brujería.

Finalmente el 26 de octubre de 1440, fue ahorcado junto a dos de sus colaboradores y sus restos enterrados en la iglesia de las carmelitas de Nantes.

Junto a Gilles, se encuentra Erzsébet Báthory, conocida como Isabel Bathory, una aristócrata que fue llamada ‘La Condesa Sangrienta’, su historia comenzó años después de la muerte del primer asesino.

Isabel contrajo matrimonio con su primo Ferenc Nádasdy, con quien se traslado al Castillo de Čachtiche en compañía de su suegra, Úrsula, con quien nunca tuvo una buena relación.

Tras 10 años de matrimonio, la pareja tuvo a su primera hija, Ana, y nueve años después llegaron respectivamente Úrsula y Catalina, el último de sus hijos, fue: Pablo, tras su nacimiento, el padre de estos cuatro niños murió en combate y ella quedó viuda a los 44 años de edad.

Aparentemente en esa época comenzó su historia de crímenes y castigos para sus sirvientas y, finalmente pudo deshacerse de su suegra, echándola del castillo.

Los rumores sobre que algo muy oscuro estaba ocurriendo en el castillo llegó a oídos de todo el pueblo, aparentemente utilizaba sangre de jóvenes para poder conservar su belleza por siempre.

El rey Matías II de Hungría, ordenó a un primo de la reina que entrara al castillo y descubriera que es lo que estaba sucediendo, al estar prácticamente sola, esta permitió la entrada de soldados a su castillo, incluidos el conde palatino, Jorge Thurzó, quien encontró a numerosas mujeres de corta edad desangradas y cientos de cadáveres alrededor del castillo.

Isabel fue sometida a un juicio en 1612 en Bitcse, ahí la reina no se declaró ni inocente pero tampoco culpable y se protegió con sus títulos de nobleza. Sin embargo, su mayordomo, Juan Ujváry, testificó y confirmó que había asesinado al menos a 37 mujeres entre 11 y 26 años de edad, él reclutó al menos a seis mujeres para que trabajaran en el castillo.

Erzsébet Báthory

Foto: Especial

Todos los sirvientes que ayudaron a la reina fueron decapitados y posteriormente quemados, a las supuestas brujas que la ayudaron fueron torturadas y quemadas vivas.

Mientras tanto, la mente detrás de estos atroces crímenes fue encerrada en su castillo, dejando solo un orificio donde podían proveerla de comida, solo pudo sobrevivir cuatro años encarcelada y finalmente murió.

Le leyenda cuenta que la reina comenzó a utilizar la sangre de sus sirvientas más jóvenes, porque la ayudaban a seguir viéndose joven y a desaparecer sus arrugas. Lo anterior lo consiguió gracias a  brujas y alquimistas, quienes le aseguraron que ellas la ayudarían a conservar su belleza.

Se dice que bebía la sangre de estas jóvenes y se bañaba en ella; al inicio las mujeres recibieron entierros dignos de un cristiano pero luego de que aumentaran los asesinatos, comenzaron a enterrar los cuerpos desangrados y en muchos ocasiones a dejarlas donde eran degolladas.

Afirman que en muchas ocasiones torturó a sus sirvientes quemando sus genitales o mordiéndolas para beber su sangre directamente. Los crímenes no hacían ruido más que en el pueblo quienes desconfiaban de la reina y debido a eso comenzó a tomar a niñas nobles que finalmente morían de formas extrañas y fue ahí cuando sus actos comenzaron a tomar relevancia.

Erzsébet Báthory

Datos extraoficiales afirman que asesinó a más de 650 mujeres, pero todos los archivos fueron sellados y nadie los ha tratado de desterrar, sus diarios nunca se encontraron y su nombre se prohibió en Hungría.

Ambos asesinos han inspirado a miles de escritores a plasmar historias de ficción, como ‘Dracúla’, o ‘Barba Azul’, entre otros; pero hasta este momento se desconoce si ellos tuvieron influencia en los asesinatos que vinieron tras sus respectivas muertes.

Las historias de estos primeros asesinos del mundo aunque son conocidas, no han tomado tanta relevancia a nivel mediático, sin embargo, definitivamente dejaron huella en la historia de Francia y Hungría.

¿Conocían estas historias?

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