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Mi Diario

“Tener a un abuelo es una bendición”…

Querido Diario:

Sí, ya sé que me van a reclamar por no escribir desde hace mucho, solo que entre las vacaciones, el regreso a las actividades y la conferencia que estoy preparando para poder conocerlos a todos, se me ha hecho más difícil encontrar un espacio de relajación e inspiración.

Hace tiempo quería escribir de un tema muy importante, los abuelos. Tengo la bendición de haber conocido a mis 4 abuelos, de poder compartir con ellos mi infancia y parte de mi carrera. Lamentablemente mis dos abuelos Rodolfo y Roberto murieron hace algunos años, su pérdida ha sido devastadora para la familia, pero estoy segura que en el cielo se juntan para cuidarme.

Me queda mi abuela Nelly por parte de mi papá, y mi abuela Cristela por parte de mi mamá, con la cual he tenido la oportunidad de convivir mucho más ya que siempre ha vivido cerca de mí.

Recuerdo aquella abuela que llegaba con sus tuppers llenos de pollo con calabaza para sus nietos que disfrutaban tanto de ese platillo. Los años pasan y esa abuela que llegaba a mi casa, ahora ya no lo hace más. Ya no cocina, y se dedica todos los días a ser feliz con mi mamá.

Lo que les quiero recalcar el día de hoy, es la importancia que tienen los abuelos en nuestra vida. Hay algunos que no los visitan, hay otros que no les dan importancia. Pero aquellos que aún los tienen, deben recordar lo hermoso que es el darles el valor que ellos nos dieron cuando éramos unos niños.

Ahora que estuve en Cancún, disfruté cada momento con ella, nunca sabes cuanto tiempo más van a estar en nuestras vidas. Lo único que sé, es que no sirve de nada llorarles ya que se han ido. Es importante regalarles momentos, disfrutar a su lado cada instante y sobretodo amarlos mucho.

Mi abuela Cristela es una reina, desde las 9 a.m. está vestida impecablemente, su piel es perfecta y cuida cada detalle a la perfección. Mi madre ha renunciado a vivir con nosotros en el D.F., y se ha dedicado a cuidarla, cada día. Y al preguntarle a mi mamá porqué lo hacía, la razón fue simple: Ella así me cuidó a mí, es lo mínimo que puedo hacer.

Que importante es la lección que me dio mi madre, y sé que el tiempo pasará y así como veo que mi madre cuida a mi abuela, sé perfectamente que yo haré lo mismo. Porque es lo que ella me ha enseñado, es lo que me ha transmitido en cada momento.

Los abuelos están llenos de vida y anécdotas, son aquellos que nos pueden narrar alguna parte de nuestra vida desde otra perspectiva. Mis abuelas Cristela y Nelly, son mi adoración, hemos recolectado maravillosos momentos y sé que si algún día se van de mi vida, estaré muy satisfecha con todo lo que compartí con ellas en vida.

Ellos tienen que sentirse parte de la familia, que sean tomados en cuenta. A veces repiten mucho lo mismo, pero recordemos que ellos escuchaban mucho nuestras palabras imperfectas hasta que las decíamos bien. Tuvieron la paciencia de enseñarnos a hablar.

A veces de niños decíamos cosas imaginarias o confundíamos el orden de nuestras oraciones, y ellos ahorita no se acuerdan de muchas cosas. Nos enseñaron a dar nuestros primeros pasos, ahora nos toca tomarlos de la mano para que ellos sigan caminando. En nosotros está que nuestros abuelos sonrían, en vez de que terminen solo viendo pasar la vida; tristes y abandonados.

Y como bien dice  Leticia Yamashiro: “No hay en nuestras vidas cómplice más hermoso que el abuelo; en él tenemos a un padre, a un maestro y a un amigo”. Ahora que estábamos de viaje pude ser testigo de cómo mi madre cuida a mi abuela. Desde tenerle una habitación especial para ella, complacerla en cada uno de sus gustos (hasta darle papaya a las 11 p.m., porque es lo único que cena… y en el hotel era carísima jajajaja) y regalarle la oportunidad de seguir disfrutando. Qué satisfecha se ha de sentir mi abuela al tener una gran hija que se desvive por ella y que ahora me deja una gran enseñanza a mí.

Le preguntaba a mi abuela “Chela”, qué sueño quería que le cumpliera, y me contestó: “Quiero volver a ir a las Vegas como cuando iba con mis comadres”. Inmediatamente comencé a buscar vuelos para poder llevarla, espero cumplírselo este año. Lo que sí estoy segura es que ella volverá a sentarse en las máquinas del Flamingo como lo hacía cuando iba con mi abuelo que en paz descanse.

No se pierdan la oportunidad de gozar a sus abuelos ahora que los tienen, a los que sean padres inculquen a sus hijos el amor por los abuelos, porque recordemos algo… sin ellos, nosotros no estaríamos aquí.

Y ya para cerrar , si se preguntaban si estoy llorando ahora que escribo el diario… ¡OBVIO!

P.D 1 Les escribo pronto.

P.D 2 Si ya no tienes a tus abuelos, créeme que ellos siguen a tu lado sólo que su amor va más allá que demostrarlo físicamente.

P.D 3 Les deseo un gran regreso a clases a todos los que aún siguen en la escuela.

P.D 4 ADIOOOOOOOS porque ando muy chillona.

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