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Mi Diario

Las famosas señales….¡ VIVA LA VIDA!

Querido Diario:

Te quiero contar algo que me pasó hace dos fines y es algo maravilloso pero no había tenido tiempo de escribirlo . Hace dos viernes me tocó ir a Cancún a la convención que organiza Televisa Radio, me levanté muy temprano y estaba en modalidad de zombie. Pase por un frapuccino para medio despertar y me subí al avión con destino al paradisiaco Cancún.

Siempre me ha sido muy fácil dormirme en los aviones, cualquier medio de transporte me arrulla, por eso no manejo, porque me da sueño. Me instalé en mi ventanilla que no puede faltar y antes de que despegara el avión noté que la persona que iba a mi lado tuvo que cambiarse y llegó una chava de mi edad, se sentó y me perdí por unas horas. 30 minutos antes de que comenzar el descenso desperté y la chava que estaba a mi lado regresó del baño y se sentó. Muy amable me hizo una pregunta sobre su collar, le contesté que se le veía muy bien y de ahí noté su acento extranjero. Era de Colombia, me platicó un poco sobre lo que hacía en su país tiene una línea de ropa y ha  establecido centros de estimulación temprana. Yo le conté un poco sobre mi trabajo y conforme le contaba de mis proyectos, inyectada por la intensidad y pasión con la que hablo de mi trabajo, ella se quedó un poco asombrada de todo lo que le platicaba. Le di unas recomendaciones sobre Quintana Roo que no dejará de visitar Bacalar, Tulum, Playa del Carmen y todos esos lugares maravillosos de los que tengo muy buenos recuerdos.

 Te preguntarás que tiene de extraño que una desconocida y yo intercambiemos unas cuantas palabras, es normal ¿no? Pero no, al preguntarle un poco de su vida en Colombia, me impactó lo que me contó. Viviana Rivera no es una chava común y corriente: es una guerrera. Viviana me contó un poco sobre sus últimos años. Ella era una chica que trabajaba en la Bolsa de valores, vivía llena de estrés en un mundo que no le gustaba y convivía con personas superficiales que no le permitían ser ella. Después de algunos años entregada a su trabajo, de prohibirse todo tipo de alimentos para estar a dieta y encajar en “ese mundo”, tuvo una prueba muy fuerte. Viviana tuvo tres derrames cerebrales, parálisis de medio cuerpo, perdió la vista por la inflamación del cerebro, dejó de comer, de caminar y de hacer las cosas que normalmente uno hace en automático. Estuvo en coma, regresó pero los doctores no le daban buenos pronósticos de vida. Nadie apostaba ni un centavo por su recuperación.

 Poco a poco Viviana comenzó a recuperarse, asistió a sus terapias y logró restablecerse al 100% después de un año de mucho esfuerzo. Su historia de vida me tenía impactada, me conmovió hasta las lágrimas. Ahora ella disfruta cada momento de su vida, prueba cada alimento con tremendo gozo, cambió su estilo de vida y comenzó a valorar hasta las cosas más pequeñas en esta segunda oportunidad que se le dio. Viaja por el mundo, le gusta caminar, platica con todos porque la vida le enseño eso, a disfrutarla.

 Para mi ella fue un ángel. Creo que los ángeles son esas personas que te hacen recapacitar y recibir mensajes importantes. Y eso es lo que ella me dejó. En una breve plática de 40 minutos Viviana me recordó que no todo en la vida es trabajo, que hay que agradecer que tenemos salud y que tenemos que gozar cada momento de nuestra vida y no esperar a que nos suceda algo para valorar lo que tenemos.

 Al final me arrepentí de haberme quedado dormida en el avión y no haber escuchado más sobre la historia de esta mujer que vive cada día como si fuera el último.

Me quede con su mensaje, llegamos al aeropuerto intercambiamos teléfonos y ahora quise compartirte un poco de lo que me hizo sentir y aprender. “A dar gracias por lo que tengo, a no fijarme en lo que no tengo y a estar abierta a aprender de los demás porque tal vez ahí están muchas respuestas “.

Que sea un gran Jueves

Lau

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